Espacios del monasterio

Aunque un monasterio consta de diversos espacios, que surgen de las necesidades propias de la vida diaria de su comunidad, el siguiente itinerario pasará por alto aquellos que resultan claramente funcionales para centrarse en los más nobles: la iglesia, el claustro, el refectorio y la sala capitular. Estos son los cuatro recintos principales en los que se desarrolla la vida cotidiana de los frailes y que tiene como núcleo principal el claustro, alrededor del cual se organizan las diferentes estancias que integran el edificio. El claustro, situado en torno a un pequeño patio central y con dos naves en cada crujía, constituye, artísticamente hablando, la parte más valiosa del convento junto con la iglesia. Siguiendo la habitual costumbre de dar un tratamiento decorativo importante a este lugar, su cubierta recibió en el siglo XVII una abundante decoración de gusto renacentista, en la que las bóvedas de medio cañón con lunetos se ornaron con casetones a base de motivos geométricos y vegetales que cambian en cada una de las crujías. En el caso de las esquinas, la cúpula vaída sobre pechinas se decora con los mismos motivos, exceptuando las situadas en las esquinas exteriores, que organizan la decoración en torno a la piña que pende en el centro. El resultado es un espacio claro y diáfano a pesar de su profusa decoración, que continúa en la cúpula que cubre la gran escalera que da acceso a la planta superior.

En la crujía orientada hacia el este está el refectorio, antecedido por la sala de profundis, donde la riqueza decorativa del claustro se torna sencillez al tratarse de un espacio de carácter funcional en el que el adorno tenía un papel menos relevante. Este espacio rectangular, con cubierta de medio cañón sobre lunetos, está presidido en uno de sus lados por el púlpito desde el que un fraile leía las Sagradas Escrituras mientras el resto de la comunidad comía en silencio. Su acceso se encontraba originalmente en una puerta situada a sus pies y que actualmente se encuentra tapiada debido a que las funciones de comedor se han trasladado a un espacio más pequeño, adaptado al tamaño actual de la comunidad que vive en el convento. La escueta decoración de la sala se concentra exclusivamente en este púlpito, en el que se sigue el mismo gusto renacentista a base de figuras geométricas y veneras.

La sala capitular es uno de los espacios de mayor importancia para la comunidad, puesto que allí tenían lugar las reuniones del capítulo. Muestra unas características muy similares a las vistas en el refectorio al tener una planta rectangular con una cubierta de medio cañón con lunetos. También, como el refectorio, es un espacio funcional, pero con un carácter más noble, debido a la función a la que estaba destinado, por lo que la decoración alcanza un mayor desarrollo al ornamentarse la bóveda con elementos similares a los del claustro, es decir, con motivos geométricos y vegetales.

La iglesia, dedicada a la Virgen del Olivar, constituye, desde el punto de vista devocional, el elemento más importante del conjunto.

Refectorio

Comedor de los monasterios, generalmente de forma rectangular y situado en eL ata del claustro opuesta a la iglesia, junto a La cocina y La sala de profundis.

Noviciado

Estancia del monasterio donde residían los aspirantes a ingresar en una orden durante su etapa de formación dirigida por un maestro de novicios, que solía durar entre seis meses y dos años antes de tomar Los votos definitivos.