El entorno del monasterio

Alrededor del monasterio de El Olivar hallamos una belleza agreste que, a pesar de la abundante actividad minera, ofrece grandes espacios naturales para pasear, hacer deporte, y disfrutar de la paz y el silencio contemplando la naturaleza.

Cerca del Monasterio podemos contemplar, en hermosos parajes, restos de arquitectura popular de sencilla construcción, con poco valor artístico, pero de gran importancia para comprender el ambiente y la vida que se agrupó en torno al Monasterio-Santuario durante siglos. Hemos de situarnos ante una sociedad agraria, en una zona dura en climas y tierras. El ciclo de las labores agrícolas se entremezclaba con el calendario litúrgico, en una síntesis armoniosa, austera y bella. Este modo de vida ha influido grandemente en las gentes y la cultura de la zona, y se mantuvo, casi sin variaciones, hasta bien entrado el siglo XX, cuando llegó la generación de la minería del carbón, el transporte a motor y el tractor para las faenas agrícolas.

Durante siglos la vida de las gentes de la zona ha estado ligada a los recursos que ofrece la naturaleza. Los senderos que encuentra el excursionista fueron utilizados antaño para comunicar, a pie o a lomos de cabalgadura, los pueblos y los campos, donde se obtenían con gran trabajo las cosechas (éstos son senderos estrechos, con fuertes pendientes si es necesario, sostenidos con cazadas de piedras y con piso empedrado a veces para permitir el paso de las zonas embarradas). Los caminos más recientes obedecen a la necesidad de permitir el paso a los tractores o a las explotaciones madereras y mineras (son pistas anchas, repasadas con máquinas motoniveladoras, con lecho de tierra, polvorientas en verano y embarradas en invierno). Se distinguen perfectamente y, en cualquier caso, pocos encontraras con el lujo del asfalto.

Los campos de cultivo se dedican ahora a las cebadas y avenas. La ganadería ovina tiene gran importancia. es zona de almendros y límite superior del cultivo del olivo, que cada vez se valora más por su magnífico aceite. En otro tiempo abundaron las vides, que daban en las bodegas del Monasterio un excelente vino de fuerte graduación, que todavía hoy recuerdan muchos con agrado. En la época correspondiente, resulta interesante reconocer los nogales, higueras, avellaneras, acerolleros o latoneros, que crecen casi silvestres y ofrecen interesantes frutos, junto con las moras, o los rebollones de los otoños húmedos. La huerta del Monasterio y las cercanas a los pueblos siguen siendo trabajadas con esmero, y siempre es instructivo perder algún tiempo preguntando a sus propietarios por las variedades y virtudes de las plantas que no conozcamos. Distinguir y disfrutar de esta naturaleza domesticada es importante para situarse ante las personas de estos pueblos, ante el paisaje y, de modo especial, ante la mesa.

La vegetación silvestre, que va ganando terreno en muchas zonas que se dejaron yermas por la emigración, es la propia del sotobosque y bosque mediterráneo.

Los páramos son terreno de romeros y aliagas, alternados en los claros con tomillos y herbáceas, y en las zonas más espesas con enebros, sabinas y coscollas. El bosque está compuesto fundamentalmente por pinos y encinas (llamadas aquí carrascas), siendo raros los robles. Los cursos de los ríos están señalados claramente por la presencia de los chopos. La fauna más visible son las aves: buitres leonados, algunas rapaces, palomas torcaces, y multitud de pajarillos. No es difícil coincidir en un recodo con ardillas y conejos, alguna liebre, zorro o incluso jabalí. Aunque huyen del ser humano, podremos observar abundantes huellas.

Finalmente, deseamos recordar que nos adentramos en parajes muy poco transitados y en estado natural. Se ha de extremar el cuidado para no perderse, ir equipado con buen calzado, ropa adecuada, y, en verano, repelente de mosquitos y bebida, así como informar a alguien de la ruta que se espera seguir. No se deben levantar piedras ni tumbarse entre hierbas altas. Si se planea emprender alguna de estas caminatas, es oportuno recoger la ficha detallada que podrás encontrar en el Monasterio. 

Senderos señalizados

Los senderos señalizados permiten recorrer grandes distancias, por parajes de gran belleza e interés, aprovechándonos de la experiencia de los que lo marcaron y describieron.

La señalización consiste en dos líenas de pintura paralelas, que indican la continuidad del sendero. Suelen existir fichas o topoguías con información detallada y planos. Las marcas están distanciadas según la dificultad, hasta un máximo de 200 metros, y su color depende del tipo de sendero: 
Senderos de Gran Recorrido (GR):
Marcas blanca y roja. Recorren más de 100 Kilómetros. Cerca del Monasterio pasa el GR-8.

Senderos de Pequeño Recorrido (PR):
Marcas blanca y amarilla. Son senderos locales, muchas veces enlazados para hacer recorridos circulares. En el entrono del Monasterio se han trazado varios recorridos cortos y dos senderos principales:
  • PR 1: Recorre de Sur a Norte la zona: Estercuel - Monasterio - Codoñera. Marcado y con fichas.
  • PR 2: De Oeste a Este: Obón - Monasterio - Crivillén - La Mata - Molinos (enlace CR8).
Otros Senderos:
las pistas a las poblaciones cercanas se han marcado en blanco y verde, así como algunos recorridos cercanos, de tipo Sendero Educativo.
Entre todos ellos es posible realizar interesantes excursiones y recorridos circulares sin dificultad.

Atención:
Las distancias se indican en términos de tiempo caminando, sin contar los descansos. Son sólo de ida, y hay que contar con la vuelta, más el tiempo de descanso.

señales senderos en la cercanía del monasterio de el olivar

Rutas que podemos realizar

El Monasterio de El Olivar es la joya que corona una zona de belleza excepcional donde los siglos han acumulado sus tesoros naturales e históricos.
 
EN LOS ALREDEDORES DEL MONASTERIO 
La Ermita del Pastor. En una estribación del monte que se haya enfrente del monasterio, hacia el sur, se asienta sobre unas peñas("Las Peñuelas") la ermita del s.XVII que recuerda el lugar desde donde Pedro Nobés, el pastor del rebaño de don Gil, percibió el resplandor que despedía la Virgen del Olivo.
 
El Pilón del Pastor. Como a 50 metros del ángulo SO del monasterio y entre cipreses está un pilón conmemorativo con el cuadro de azulejos que reproduce la estampa del pastor Pedro Nobés ante la imagen de la Virgen de El Olivar. Dice la tradición que tan sencillo monumento marca el lugar desde el que Pedro Nobés distinguió la imagen de María sobre la olivera que ardía sin consumirse, como la zarza de Moisés.
 
La Cruz de los Cipreses. A doscientos metros del convento, por la carretera que conduce a Estercuel, se yergue, sobre basamento de piedra picada, entre viejos cipreses, una columna cuyo fuste monolítico es octogonal, en cuyo capitel se adivina el escudo de la Merced. Son los restos mutilados del crucero del siglo XIV, colocado en la encrucijada de los caminos de Estercuel, de Obón y del Convento.
 
La Nevera. Enfrente del bancal del "Jabonador", separado del huerto por el camino que baja del convento, y al otro lado del río, se divisa, en la misma falda del monte, una pequeña construcción cupuliforme. Es "La Nevera", probablemente del siglo XV, en la que los religiosos almacenaban durante el invierno capas de nieve aprisionadas entre capas de paja. Por semejante procedimiento y en semejante fábrica disponían los religiosos de hielo abundante para todo el año que les permitía combatir así los ardores del más afixiante verano como las calenturas más rebeldes y molestas.
 
SENDERISMO / ACTIVIDADES DESDE EL MONASTERIO 
Al estar en un valle solitario, sin más carreteras asfaltadas que la que lleva de Estercuel al Convento, y con el impresionante valle de la Codoñera a sus espaldas, el Monasterio de El Olivar es lugar privilegiado para pasear, hacer caminatas relajadas o senderismo solitario. 
Estamos terminando la primera fase de señalización de los caminos y zonas de interés, que pronto serán un conjunto completo de PRs. Todos estos lugares, y muchos otros, se pueden visitar a pie sin necesidad de usar el coche.
 
La fuente del Tormagal. A un kilómetro del convento, siguiendo el curso del río, se hayan los vestigios de un cataclismo telúrico que resquebrajó las montañas y produjo, en apocalíptico desorden, tormos ingentes(de aquí el nombre de Tormagal); pues bien, por entre las desgajadas masas de roca se abre paso la caudalosa fuente del Tormagal que mana frente a la balsa del antiguo molino harinero. -Señalizado -
 
Yacimiento de fósiles del "Barranco del Agua". A casi tres kilómetros al Norte del monasterio, por el camino de Oliete, y no lejos de la cruz que recuerda el martirio(en 1936) de los hermanos mercedarios, fray José Trallero y fray Jaime Codina, descendiendo hacia el barranco, se halla el importante banco de ostras fósiles de distintas especies, que hacen las delicias de los curiosos y de los paleontólogos por el número y la perfección de los ejemplares que aún conservan el nácar de sus conchas. - Señalizado -
 
El Moncoscol. El río que riega el valle del Monasterio se estrecha en el Tormagal hasta unirse en "Las Menas" con el río Escuriza que viene de Crivillén. El paraje está dominado por la imponente mole del Moncoscol, lugar de población ibérica y hoy atalaya solitaria de algunas parejas de buitres leonados que se han establecido en esta zona (aunque se concentran en las paredes orientales del valle) - Señalizado -
 
Vestigios visigóticos. Aguas abajo del río Escuriza, como a siete kilómetros del monasterio, en el Valle de la Codoñera y cerca ya de la boca del pantano de la Peña, se conservan hasta seis sarcófagos de distintas medidas excavados en la roca de la orilla izquierda del camino que lleva al "Mas del Servando". Parecen, por sus características, enterramientos visigóticos. - Indicadores -
 
Otros itinerarios. Pantano de la Peña (3h de marcha); Oliete a pie (4h); OBón (2h45'); Crivillén (1h); Antiguo Camino de Estercuel (50'); Bosque de Estercuel (30');...
 
Deportes. El monasterio dispone de un complejo deportivo que comprende las siguientes instalaciones: campo de fútbol, piscina y frontón.
 
SENDERISMO - ZONAS PRÓXIMAS 
Parque cultural del Río Martín. Los pueblos del Río Martín,desde Montalbán hasta Albalate del Arzobispo se han unido para acondicionar y promocionar esta zona. Hay una guía publicada y abundante señalización. Destacan las gargantas del Río en Obón y Alcaine, la belleza del Pantano de Cueva Foradada, pero sobre todo las importantes pinturas rupestres que se pueden visitar con guía.
 
GR 8. El sendero de gran recorrido del Maestrazgo es el GR 8, que viene desde los puertos de Beceite, cerca ya del Mediterráneo en el Monte Caro, y que al llegar a Villarluengo tuerce hacia el Sur para adentrarse en la Sierra de Gudar. Recorre una de las zonas más despobladas y agrestes de España. El Ramal GR 8.1 pasa por Molinos y Ejulve, ambos a una jornada de camino del Monasterio. Es el lugar por el que realizamos cada año la Marcha de la Libertad (más información en la Zona de Acampada).
 
Nacimiento del río Pitarque. Tras adentrarse por las sinuosas carreteras del Maestrazgo, El nacimiento del Río Pitarque sorprende por su belleza de contrastes. Es necesario dejar el coche en el pueblo y remontar el curso por el antiguo sendero, en una caminata de una hora (ida).
 
Otros lugares. No hemos hecho mención de los pueblos del entorno porque son todos ellos dignos del tiempo reposado que les quiera dedicar el viajero. Sobre ellos, sobre las grutas de Cristal y y sobre muchas más cosas encontrarás información en el Web del Maestrazgo  (la dirección la tienes en la salida).