Pascua Familiar Monasterio El Olivar.

Vivir la Pascua

La Semana Santa es un tiempo privilegiado para compartir en familia, conocer las tradiciones propias de este tiempo y celebrar la fe que hemos recibido. El Monasterio de Santa María de El Olivar, en el Norte de Teruel, es un lugar ideal para vivir la Semana Santa combinando el Triduo Pascual con tiempos relajados en el campo y visitas a las tradiciones de la Ruta del Tambor del Bajo Aragón.

La Pascual Familiar que se celebra desde hace algunos años en este Monasterio de Santa María de El Olivar parte de las tradiciones religiosas y ritmos naturales que se llevan desarrollando en este lugar desde hace más de siete siglos. Por mucho tiempo fueron celebraciones sencillas y vividas, preparadas y realizadas por los propios religiosos mercedarios, pero desde la restauración de las habitaciones se han abierto a todas las familias que deseen alojarse en el Monasterio.

La hospedería del Monasterio, ocupada por familias venidas de lugares muy diversos, se llena de encuentros en torno a la mesa del desayuno, en torno a los mapas de la zona para explicar las visitas realizadas, o las charlas distendidas en el salón de peregrinos junto a la gran chimenea encendida.

La comunidad del Monasterio El Olivar es la encargada de animar y presidir los oficios en los pueblos de alrededor. Una opción interesante es combinar el tremendo espectáculo de la rompida de la hora en lugares como Alcorisa, Hijar o Calanda con las celebrciones litúrgicas en alguno de estos pueblecitos.


Cada año un grupo de voluntarios invita a todos los que deseen sumarse a preparar los oficios del Triduo Pascual. Se reflexiona sobre los hechos históricos de la pasión y muerte de Jesús, se intercambian vivencias y se prepara cada celebración: lecturas, cantos, momentos de oración, signos… Se cuidan especialmente los elementos litúrgicos de estos días: el Lavatorio de los pies del Jueves Santo, la Visita al Monumento recordando la vigilia en el Huerto de los Olivos y la adoración de la Cruz en los Oficios de la Pasión de nuestro Señor.

Las celebraciones del Jueves Santo y Viernes Santo están abiertas a cualquiera que desee participar, aunque es en general un grupo reducido el que se reúne en la Capilla de Comunidad o en el templo principal. Mención especial merece el Vía Crucis, celebrado al aire libre con una cruz de grandes dimensiones por un camino bastante largo que nos ayuda a comprender lo que vivió el Señor.

El Sábado Santo, con la Cruz como único signo cristiano, es un tiempo de espera y silencio. Los cristianos viven el final de la Pasión junto a María Santísima y los discípulos. Es el día del silencio y la reflexión se celebra aquí en el Monasterio El Olivar con una larga excursión por los bosques del valle de la Codoñera, zona solitaria y tranquila.

La celebración en comunidad de la Vigilia Pascual, que es el centro y culmen del Triduo, reúne a los fieles de los pueblos de la zona, inundando el Templo de la Virgen del Olivar de expectación y entusiasmo. Así inicia la liturgia del fuego y el canto del Pregón pascual, que da paso a las lecturas de la Salvación y que alcanza su máximo entusiasmo en el Aleluya y el Evangelio de la Resurrección.

Tras la Eucaristía los fieles y los huéspedes comparten un tiempo alrededor de un chocolate caliente y pastas en el refectorio del antiguo cenobio y se felicitan la Pascua.


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