La planta del Monasterio de Nuestra Señora del Olivar

El aspecto que muestra actualmente la planta del monasterio es el resultado final de una serie de fases constructivas y restauraciones de los diversos espacios que lo configuran ya desde el inicio de su historia. Algunas construcciones han sustituido a otras anteriores y se emplazan en la actualidad en otros lugares o con otra disposición distinta a la que podían mostrar en el siglo XIV o XV. Así ocurrió, por ejemplo, con la primitiva ermita en la que se veneraba la imagen de la Virgen del Olivar. Que se vio sustituida por una pequeña iglesia, en el lugar y con la orientación que tiene el actual templo

Por el contrario, la vivienda de los religiosos en origen se frente a la iglesia, alrededor del aljibe o pozo de agua que aun se conserva en la actualidad, y vio modificado su emplazamiento posteriormente, situándose como un anexo a la iglesia por su lado sur, de este modo se iría perfilando la imagen actual del convento, que, como suele ocurrir en la disposición de la mayoría de los edificios monásticos y conventuales dentro de la religión cristiana, toma como núcleo esencial el claustro con su patio interior y no el templo, pese a la evidente importancia del mismo. La mayor parte de los espacios que conforman dicho conjunto conventual se construyo en los siglos XVI y XVII, aunque hasta la actualidad se ha ido restaurando y acondicionando para uso y necesidades de los frailes

Así pues, el claustro resulta el principal elemento articulador de la vida conventual de los monjes, un claustro que en la actualidad esta cerrado al jardín exterior, pero que en origen lo mas probable es que contara con una serie de arcos abiertos. Es un espacio cubierto por una combinación de bóvedas de medio cañón con lunetos para los tramos de las alas y bóvedas vaídas sobre pechinas para los cuatro ángulos de este espacio. Los arcos que componen dichos tramos de bóvedas y cúpulas se ven sustentados por numerosos pilares fasciculados, que recorren las cuatro alas de este claustro. Además, todos estos elementos de cubrición se decoran con un gran número de flores en relieve, que ornamentan la techumbre completa de este claustro.

En el ala oeste se dispone la entrada al conjunto, a la que sigue una recepción y algunos espacios que en la actualidad se han utilizado como servicios de baños y recibidor de los huéspedes que deciden pasar unos días disfrutando de la tranquilidad del convento. El acceso desde el exterior del conjunto al claustro -y, por tanto, al resto de dependencias- se realiza mediante una puerta de acceso situada en esta entrada-recibidor.

Prosiguiendo el recorrido por el edificio, el visitante encuentra en el ala sur la escalera de acceso al claustro superior y la sala capitular en disposición longitudinal.

El ala este se ve ocupada por la de profundis y el refectorio a continuación, del que podemos destacar su correspondiente púlpito para la lectura realizada durante las comidas. Ambos espacios comunican con las cocinas y otro pequeño comedor de dimensiones más reducidas y más cálido. También en esta ala está la sacristía de la iglesia, que ocupa toda el ala norte del claustro y tiene su correspondiente acceso directo desde el mismo.

La iglesia tiene comunicación con el espacio conventual, pero al mismo tiempo actúa también como ente organizador de otros espacios, tal y como indica su entrada propia y particular desde el exterior. Alrededor de su cabecera se sitúan la sacristía, el acceso al camarín de la Virgen y el cementerio de los frailes más destacados del monasterio. Otros espacios secundarios, como pueden ser la lavandería y la mantería, se han ubicado tras la cabecera.

Por lo tanto, tras transitar por los diferentes espacios de dicho monasterio, el visitante puede observar efectivamente que se trata de un conjunto  arquitectónico que sigue los habituales patrones propios de la tipología arquitectónica de un monasterio y que proporcionan al conjunto regularidad, funcionalidad y comodidad en su recorrido.